Cuando la ficción se volvió mi lugar feliz
Entre el caos diario y las responsabilidades que ignoro estratégicamente, encontré un refugio perfecto: películas y series. Ahí todo tiene soundtrack, los problemas se resuelven en temporadas, y siempre hay un giro inesperado que no me afecta en la vida real (gracias por eso). Este blog nació porque mi amor por maratonear no cabía solo en mi cabeza y necesitaba compartirlo con gente que también analiza finales, se obsesiona con personajes y vive emocionalmente en mundos ficticios. Si tú también usas la pantalla como terapia… toma asiento, este es tu rincón.
«The difference between life and the movies is that a script has to make sense, and life doesn’t.»